Nuestra peculiar noche de reyes

Noche de nervios la de reyes, de prisas, de colocarlo todo de madrugada y sin hacer el mas mínimo ruido, bueno eso de no hacer ruido en nuestro caso, fue muy relativo. Me dieron las tres de la mañana terminando de envolver y calcar nombres para identificar cada regalo. Y diréis calcar porque? Pues porque tengo un hijo con 9 años muy cuco, al que no se le va ni una y si los escribo de mi puño y letra, la conoce. El año pasado me dice “la letra de los reyes magos es igual que la tuya mamá, que coincidencia no?”. Se notaba la ironía con la que me lo dijo a leguas .Para colmo la impresora se negaba a hacer su trabajo, con esto de las navidades ni si quiera ella se ha librado de coger vacaciones. Pero como cuando me lo propongo soy muy apañada (yo sola me tiro flores) pues encendí el ordenador y con la letra mas mona que vi en word, escribí los nombres en un tamaño adecuado, los calqué en un folio con rotulador negro y listo. Quedaron muy bonitos y nadie se ha percatado de que detrás de todo eso estaba mamá.

Bueno pues cuando por fin termino de armar todo el tinglado de regalos y chucherias, saco las fotos de rigor y empiezo a hacer un caminito de monedas de chocolate desde el arbol de navidad hasta la cama de los niños. Esto se convirtió hace algunos años en nuestra tradición. La primera vez que lo hice Alejandro tenia 2 años y le hicieron mas ilusión las monedas que los propios juguetes, con lo que ya, navidad tras navidad no puede faltar ese detalle.

Breve resumen para no perdernos:

– Regalos listos bajo el árbol

– Caminito de monedas listo

Vale, ya solo me faltaba lavarme los dientes y irme a dormir, pero resulta que la puerta del baño no se abre. Son las tres de la mañana, en casa solo tenemos un baño, los niños están dormidos y papá intenta abrir la puerta de mil formas diferentes y sin hacer ruido, pero nada funciona, con lo que a esas horas hay que abrirla a patadas, con todo el ruido que eso conlleva (pobres vecinos). Antes de nada corrí a quitar las monedas por si se despertaban (cosa casi segura) no viesen nada y continuasen durmiendo. Un golpe, la puerta no se abre, dos, Guillermo llora, tres, Alejandro se levanta, cuatro, venga niños a dormir, cinco, jooo esto en las películas es mas fácil, seis, al fin cedió y se abrió.

Mi esperanza era que como se acostaron tarde, el cansancio se apoderaría de ellos y se despertarían pasadas las diez. Pero no, ni siquiera Guillermo, alias niño marmota, se hizo de rogar como de costumbre y a las ocho ya estábamos todos recogiendo monedas camino del árbol. Menos mal que la ilusión y la euforia de verlos felices era mayor que el sueño.

Alejandro abrió los que llevaban su nombre en cuestión de segundos. Guillermo estaba tan entusiasmado con los globos que decoraban el salón que ni caso le hizo a sus regalos y tuvimos que abrirlos por el.

Pero había uno trampa al que le pusimos el nombre de Guille cuando en realidad no era suyo. Llevaba una nota que especificaba que se abriese en ultimo lugar y así lo hicimos. En el interior de la bolsa había una caja envuelta con una nota que decía “Entregale este regalo a su dueño, Alejandro”. La cara de este era un poema cuando descubrió que dentro se escondía aquello que llevaba meses pidiendo, la famosa nintendo switch.

Yo soy anti videojuegos, pero a el le encantan y como le tenemos bastante controladas las horas de juego, porque no darle el capricho.

No soy partidaria de llenarles el árbol de regalos innecesarios, creo que no es bueno que tengan tantas cosas de una sola vez porque tienden a aburrirse rápidamente. Por eso tengo algunas reglas en cuanto a los regalos, siempre debe de haber alguno para jugar en la calle, otro para jugar en casa ellos solos y uno para jugar en familia. Los escogidos este año han sido:

Para Alejandro jugar en la calle un patín que cogió por adelantado (fue el quien abrió al repartidor y no hubo manera de mentirle cuando se veía la foto en un lateral), para jugar solo una nintendo DS, y para jugar en familia la nintendo switch. A Guillermo le escogimos para jugar en la calle un coche de batería, para jugar en casa un caballo y para jugar en familia una cocinita.

Vamos que la playroom se les queda pequeña y está pidiendo a gritos un cambio. Hoy ha sido el día de buscar hueco a todo lo nuevo y sacar aquello que no utilizan para que otros niños lo disfruten. De momento puedo decir que los reyes han acertado de pleno, los regalos estrella están siendo la cocinita y la nintendo switch. Y con vosotros que tal se han portado los reyes?

Cocina marca Janod

Caballo marca Chicco

Coche tiendas Juguetoon

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